Jorman Campuzano, el jugador clave del nuevo Boca

Su despliegue como único mediocampista central le dio al equipo una fisonomía más ofensiva.

El cuerpo técnico que tiene a Miguel Russo al frente también incluye a Leandro Somoza y a Mariano Herrón. Los tres saben bien cómo es jugar de volante central. Lo hicieron en sus épocas como futbolistas y pese a sus características diferentes, coinciden en que es una zona clave en el armado de un once. Por eso la decisión de tocar esa posición fue trascendental para este nuevo ciclo de Boca. Afuera Marcone y adentro Campuzano. No más el doble cinco para darle paso al único volante central. Y al menos en este reinicio de la competencia, fue un acierto del DT: el mediocampista cafetero se destacó en los tres juegos y a partir de su despliegue, Boca adquirió una fisonomía mucho más ofensiva.

«Siempre jugué de cinco solo y me siento cómodo de esa manera. Me gusta saber qué rivales vamos a enfrentar para saber si hay que esperarlos de frente o meterme entre los centrales», cuenta Campuzano, un volante que llegó con el okey de Gustavo Alfaro en enero de 2019 pero que debió esperar más de la cuenta para tener sus oportunidades. Lógico: quien lo postergó fue Marcone, un cinco de otras características por el que Boca invirtió el doble de dinero que por el colombiano de Palestina, un pueblo de apenas 700 habitantes de Cesar, a 800 kilómetros de Bogotá.

Campuzano, en acción ante Talleres.

«Cada técnico piensa distinto, la idea es medir los tiempos, apretar en conjunto. Siempre respeté las decisiones del profesor Alfaro y soy de los que siempre intenta sumar para el equipo, me toque estar en el campo o no», reflexiona hoy Campuzano, afianzado en el corazón de la mitad de la cancha de Russo. ¿Por qué Miguel se inclinó por él desde el primer momento? Además de conocerlo de su paso por Colombia, el entrenador le destacó dos virtudes: el orden para leer el retroceso del equipo y su búsqueda constante de los pases filtrados hacia adelante, algo que lo diferencia de Marcone. Algo más: Campuzano tiene un promedio de 85% de efectividad en cada pelota que juega a un compañero y Russo tomó como referencia un buen partido suyo ante Tigre por la final de la Supercopa Superliga en la que reemplazó a Marcone (sancionado).

Russo estuvo cerca de dirigir a Campuzano en tierras cafeteras. Y es que el mediocampista que surgió de Deportivo Pereira y que se lució en Atlético Nacional de Medellín quedó a una firma de ser refuerzo del Millonarios campeón que dirigió Russo hace tres años. «El profesor Russo me está dando confianza, me siento bien pero creo que puedo darle mucho más al equipo. Trato de hablar con mis compañeros porque hay que volver rápido para posicionarse; debemos resolver las jugadas y agruparnos. Ellos se van de excursión (risas) pero hay que regresar para dar una mano», describe Jorman, un volante que fue recomendado por Chicho Serna en 2018 y con quien habla día por medio para recibir consejos.

Sin el doble cinco (¿retornará ahora con Nicolás Capaldo en el plantel?) la mitad de la cancha queda casi por completo para Jorman, un futbolista que se inició como delantero pero que Claudio Vivas lo ubicó en el mediocampo cuando realizó una prueba en Banfield con 15 años. «Entre jugar y marcar elijo jugar, pero si hay que trabar con la cabeza no podemos discutirlo. Se hace y ya.  Desde mi lugar si alguno de mis compañeros está mal posicionado, siempre con respeto, hay que ordenarlos. Pol (Fernández) me está dando una mano en la mitad de la cancha, con los dos centrales a mis espaldas cooperando. El trabajo siempre es en equipo», repasó el mediocampista que también es un hombre de la Selección de Colombia. De hecho, en el país cafetero pelea por un sitio con un viejo conocido: Wilmar Barrios.

«Serna y Wilmar (Barrios) son gente que aprecio. Hablo con ellos muy seguido; son queridos acá en Boca y siempre que conversamos coincidimos en que con esta camiseta no se puede regalar nada, hay que dejar todo e intentarlo siempre», fue el mandamiento del nuevocinco de Boca. Al cabo, la primera gran decisión de Miguel Russo.

 

 


Fuente: Clarín.