Productores colonos estiman que la pérdida de los cultivos puede llegar a superar el 30%

Los productores colonos de Capayán aseguran que aún es temprano para evaluar los daños producidos por la tercera invasión de la plaga de langostas que sufrieron el fin de semana, pero estiman que las pérdidas rondarán entre el 20 y el 30%, aunque hay algunos cultivos que a esta altura son «irrecuperables». Ayer pidieron una audiencia con el Ministerio de Producción y lamentaron que no fueron recibidos. «Si nos dan asistencia, esperemos que llegue a los productores», expresaron.

Apenas dos días después de una nueva llegada de las langostas a Capayán, los productores de Nueva Coneta cuestionaron que hasta el momento no recibieron «ni un llamado» de Producción para conocer el estado sus cultivos, y se mostraron desesperanzados respecto de la solución para esta plaga.

«Se habla de una emergencia agropecuaria. Si los criterios van a ser agronómicos, ahí realmente vamos a poder reconocer cuáles fueron las pérdidas de los cultivos. Una persona que perdió el tomate ya perdió el año, porque perdió la primicia, tuvo que replantar, y ahora perdió el negocio. Lo mismo con la primicia del zapallo; o el que tenía un olivar. Se perdió un importante potencial productivo, que en el fondo es plata. Entonces, con esos criterios creo que la ayuda debería llegar al productor. Pero sabemos perfectamente que en esta emergencia agropecuaria la plata no va a llegar, se va a perder en el camino, porque se utilizan criterios políticos. La última vez que tuvimos una emergencia agropecuaria acá nos llegaron dos mangos, con eso no solucionamos nada», comentó Fabián Espeche, en diálogo con El Ancasti.

Para el productor, con esta última llegada de la plaga se arruinaron cultivos que tienen un ciclo de 90 o 120 días. «Si me lo comieron, perdí mi trabajo de tres meses, y el ingreso que iba a tener dentro de dos meses. Por ejemplo, el ciclo del tomate tenía 20, 25 días, y el primer daño de las langostas nos agarró a la semana de plantar. Replantamos y volvió la plaga; y en ese caso es irrecuperable, ya no nos sirve volver a plantar», lamentó.

En este sentido, dijo que «no sirve de nada sacar el tomate para después de las fiestas de fin de año». «Para esa época es un producto que se cosecha más bien para industrias, a un menor precio. Si lo hacemos para que salga más tarde también se nos complica la mano de obra por las altas temperaturas. Plantar en esta época es salir muy tarde, corremos el riesgo de que se arruine todo por el calor. La única posibilidad sería con plantines, para un tomate tardío a buen precio que se venda en el mercado, pero no un trasplante de almácigo porque no se puede. Con el zapallo el daño es más grande, porque volver a resembrar es para sacar una producción despareja que ya tiene muchas complicaciones», graficó el productor. Además, indicó que en el caso de las verduras de hoja como la lechuga, la acelga e incluso la remolacha, aún es temprano para conocer los daños, pero que será visible en los próximos días «cuando se empiecen a caer las hojas».

Por su parte, Pedro Martínez, explicó que hablar de pérdidas del 30% es «casi lo mismo que perder todo». «Entre los costos de producción, la mano de obra y todo lo que implican los cultivos, a nosotros nos queda un margen de 25, 30% de ganancia. Si perdemos esto, estamos trabajando a pérdida», explicó el productor.

Además, ambos señalaron que tienen conocimiento de áreas que están recibiendo informes de daños «pero a nosotros nadie nos preguntó». «Hay organismos del Ministerio de Producción como Extensión Rural que prácticamente no funcionan», lamentaron.

Fumigaciones
Por otra parte, cuestionaron que hasta el momento no se hayan realizado fumigaciones y piden que se les brinde una mayor asistencia para combatir la plaga.

«Estamos rogando que no vuelvan las langostas. Nos dicen que cada productor es responsable de sus campos, pero nadie nos dice quién va a responder por los campos abandonados o por todas las hectáreas de monte que tenemos. Uno las puede expulsar de la finca, pero van y se asientan al lado y no podemos hacer nada», lamentaron los productores.

Los cuestionamientos, además, son por los recursos con los que el personal del SENASA combate la plaga en el distrito, que según consideran son insuficientes para la cantidad de insectos que llegan. «Nosotros tenemos equipos con más capacidad que los que tienen ellos, pero no damos abasto», explicaron.

En esta tercera oportunidad, las langostas llegaron en la tarde noche y se asentaron sobre los cultivos, por lo que esta vez los daños fueron mayores. Antes habían llegado temprano en la mañana y luego durante la siesta, por lo que los trabajos para ahuyentarlas habían dado mayores resultados.

Canal de riego
Hoy los productores se reunirán con personal de la Dirección de Riego para solicitar más controles sobre el canal, para evitar obstrucciones en una época clave para los cultivos. «Por las altas temperaturas la gente comienza a poner palos y cosas en el canal para aumentar el volumen de agua y bañarse, y eso nos trae complicaciones», explicaron.