Drogas Peligrosas aseguró que «se estableció la cadena de custodia”

En el marco de la desaparición de tres teléfonos celulares que podrían servir de evidencia en un operativo antidrogas que compromete seriamente al jefe de la Dirección de Drogas Peligrosas de la Provincia, Daniel Ponce, el jefe de la Policía, Orlando Quevedo, comentó que se cumplió con el protocolo que estipula la cadena de custodia. Según el comisario general, en este procedimiento la evidencia pasa de la oficina de secuestros, en este caso de Drogas Peligrosas, a la autoridad judicial.
En todos los casos, detalló, por los delitos que se puedan producir, sea un secuestro, allanamiento o un accidente, siempre hay una cadena de custodia. El jefe precisó que se trata de la preservación del indicio o de la evidencia desde el momento en que se la encuentra hasta que es remitida a las autoridades que corresponda. En este sentido, este protocolo establece los lineamientos para levantar la evidencia, como fotografías, con la descripción del elemento, dónde estaba, para después ser colocado en una bolsa acondicionada.
“Esa descripción es la carátula del acondicionamiento. Esa cadena de custodia tiene dos finalidades: la conservación de la evidencia física y deslindar responsabilidad en caso de que esa evidencia sufra alguna alteración o se pierda. Luego, es entregada a las autoridades judiciales o de laboratorio para que sean analizadas”, precisó.
El pasado 11 de junio, personal de Drogas Peligrosas y la Agrupación VIII Catamarca de Gendarmería realizó varios allanamientos en viviendas de Valle Viejo y la Capital, uno de ellas en la casa del policía Guillermo Alejandro Vega. Allí, entre otras cosas, se secuestraron 15 celulares y una tablet. El numerario policial había ofrecido la visualización de tu teléfono móvil como prueba de descargo, dado que en este dispositivo habría mensajes y audios de whatsapp que comprometerían gravemente al actual jefe de Drogas, Ponce. Al día siguiente, en medio del procedimiento judicial, se descubrió el faltante de tres celulares, uno de ellos el del imputado. Por ello, la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia fue denunciada ante la Fiscalía Federal por la desaparición de pruebas. Por su parte, el comisario Ponce había manifestado que el 2 de julio se habían enviado los materiales secuestrados al Juzgado Federal para la visualización. Sin embargo, tres teléfonos celulares permanecen desaparecidos.
“Hablamos con la gente de Drogas y dice que se estableció la cadena de custodia; los secuestros estaban en la oficina de secuestros de Drogas Peligrosas. La última parte de la cadena de custodia es cuando se remite a las autoridades judiciales. En este caso, hubo un oficio del Juzgado Federal para que se entregue la evidencia y el personal de la oficina de Secuestros fue y lo entregó, como corresponde, con recibos, anotaciones, cumpliendo con lo que dice la cadena de custodia. Se hizo el traspaso de la evidencia física de una institución a la otra: la Dirección Drogas Peligrosas entregó al Juzgado. Esta evidencia se entregó con el recibo correspondiente”, aseguró Quevedo.
Dado este caso, para el jefe de la fuerza provincial, “se supone que hubo el faltante de una evidencia”. Por ello, consideró que se debe “dilucidar qué se recibió y qué es lo que falta. Hay denuncias enfrentadas, con la única finalidad de determinar quién sacó la evidencia, que supuestamente estaba entregada en tiempo y forma conforme lo solicitado por el oficio judicial”.

Investigación
Además, Quevedo comentó que de inmediato, cuando surge la participación de un efectivo policial o por la pérdida de evidencia judicial, se informa sobre lo sucedido. “Se inició un sumario que se encuentra en Sumario Administrativo de la Provincia y se realizan los primeros trámites, para saber si corresponde o no la intervención de Asuntos Internos por una falta grave, como sería el caso de la pérdida de algún elemento de prueba”, aclaró.
En tanto que el juez federal de Catamarca, Miguel Ángel Contreras, había comentado que “con relación a los teléfonos, se los registra en Gendarmería para peritarlos. Cuando se trata de visualizarlos, por una prueba explícita como por una audiencia específica, se los trae al Juzgado y se los visualiza. Son dos diligencias absolutamente diferentes”